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Nueva York, numerosos arrestos tras sentada ante residencia del alcalde

Tras más de una hora de protesta pacífica ante la vivienda del alcalde Bill de Blasio, los manifestantes abandonaron el lugar y comenzaron a marchar hacia el sur de la ciudad, y a la altura de la calle 53, a más de 30 bloques de la residencia del alcalde, la Policía de Nueva York efectuó numerosos arrestos en varias zonas de la ciudad una hora después de entrar en efecto el toque de queda y después de celebrarse una sentada a las puertas de la residencia oficial del alcalde de la ciudad, conocida como Gracie Mansion, en señal de repulsa por la muerte del afroamericano George Floyd a manos de un policía blanco en Mineápolis.

Coincidiendo con una tromba de agua, fueron primero los agentes que se desplazaban sobre las bicis los que cargaron contra los manifestantes, y acto seguido los que iban a pie empezaron a detener a decenas de ciudadanos, mientras que desde los altavoces de los vehículos policiales se recordaba el toque de queda a partir de las 20.00 horas, por lo que todos los presentes debían abandonar la zona.

Delante de la vivienda, conocida como Gracie Mansion, reinó un silencio sepulcral durante más de 20 minutos a partir de las 19.00 horas, interrumpido solo por el piar de los pájaros de esta verde zona de Manhattan y el sonido de los omnipresentes helicópteros.

Se vivió además un momento surrealista en esta pacífica protesta, cuando todos los asistentes recibieron al tiempo en sus móviles una alerta ciudadana enviada por las autoridades para recordar el toque de queda, un mensaje que produce un ruido estridente, pero que fue completamente ignorado.

Un aplauso rompió finalmente el silencio, tras el que Patrick Bobilin, organizador de esta convocatoria, llamó a la solidaridad étnica en un discurso repetido frase a frase por todos los presentes.

“Esto puede ser duro y puede llevar mucho tiempo pero nuestro compromiso es ayudarnos unos a otros”, repitieron cientos de gargantas entregadas a las palabras de Bobilin.

Mientras se producía la manifestación silenciosa, De Blasio hacía público un comunicado en el que aseguraba que su Administración revisará y reformará el uso de políticas de fuerza en la Policía de Nueva York.

“Continuaremos construyendo puentes entre la Policía y las comunidades. Seguiremos avanzando hacia una ciudad más segura y más justa”, agrega el texto.

Los neoyorquinos mostraban ante la casa del alcalde no solo su repulsa por la última muerte de un ciudadano afroamericano a manos de la Policía, sino su descontento con De Blasio, que ha sido criticado por lo que se considera su defensa de la Policía de Nueva York pese a las violentas imágenes que se han visto en las redes sociales en las que agentes empujaban o arrollaban a manifestantes en las protestas de la última semana.

Las marchas parecían estar más organizadas que las caóticas protestas de los últimos días, con vehículos de ciudadanos privados aparcados a los lados ofreciendo agua y comida, así como gel hidroalcohólico y mascarillas para tratar de reducir la propagación del coronavirus.

Multitudinarias congregaciones recorrieron Manhattan de norte a sur desde el mediodía, algunas de ellas pasando por las calles que rodean Central Park, una zona que hasta ahora no se había visto afectada y donde se concentran los ciudadanos más pudientes de Nueva York.

“Hands up, don’t shoot” (manos arriba, no dispares) o “Justicia ahora” fueron algunas de las consignas que más se escucharon en las calles, además del nombre de George Floyd, junto con el de nombre de Breonna Taylor, una joven de 26 años que murió tiroteada en otro dudoso incidente con la Policía el pasado 13 de marzo en Louisville (Kentucky).

 

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