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Surface Laptop 3

Microsoft Surface Laptop 3

La tercera generación del portátil de la marca aumenta el tamaño de su pantalla hasta las 15 pulgadas, cuando a finales de 2012 Microsoft presentó su primera tableta Surface, lo hizo con un objetivo muy claro, crear un producto para sacar el máximo partido a su software, algo muy parecido a lo que hace Apple con sus dispositivos. Así que la base para sus funciones se encuentra en el sistema operativo Windows 10, instalado en una versión muy limpia (sin programas de terceros) y con todas sus opciones: desde versiones de prueba de su popularísima suite ofimática Office 365 hasta sistemas de reconocimiento biométrico.

La nueva generación de esta familia está compuesta por varios equipos, entre los que se encuentran los modelos convertibles Surface Pro 7 y Surface Pro X, y el portátil Surface Laptop 3 protagonista de este análisis.

Surface Laptop 3 es un dispositivo de gama alta (parte de 1.149 euros) y eso se nota nada más sacarlo de la caja: muestra un acabado en aluminio muy elegante, una construcción que transmite sensación de durabilidad y un chasis muy fino y bastante ligero para sus dimensiones. Es además modular: no es que pueda desmontarse para elegir los componentes, pero sí facilita la sustitución del disco duro SSD, por lo que será sencillo aumentar la capacidad en caso necesario.

Su tamaño es la novedad más importante: ahora está disponible con 15 pulgadas además de las 13,5 anteriores. Con una resolución de 2.496 x 1.664 píxeles, posee una relación de aspecto de 3:2 que hace que sea ideal para tareas relacionadas con la productividad. Este formato no beneficia sin embargo durante la reproducción multimedia ni en los juegos, ya que al mostrar contenidos con formato panorámico se crean unos marcos negros demasiado amplios arriba y debajo de la imagen. También es táctil: una característica a la que no le hemos dado nada de uso teniendo en cuenta que no se trata de un modelo convertible. El sonido, por su parte, no está nada mal. Incluso al escuchar música sin emplear unos altavoces adicionales y el resultado es cuanto menos aceptable. Le acompaña un teclado comodísimo y muy silencioso y un trackpad de cristal de buen tamaño muy suave al tacto y que responde bien.

De su hoja de especificaciones sorprende un dato: el modelo de 15 pulgadas deja de lado los procesadores Intel y, sin embargo, apuesta por una unidad diseñada junto con AMD —el AMD Ryzen 5 Surface Edition en la versión analizada, aunque hay una superior— que, acompañado de 8 GB de memoria RAM, ofrece un uso muy fluido. La única excepción son programas muy exigentes en cuanto a gráficos (incluidos los juegos). La razón es que este procesador tiene módulo gráfico integrado y no dedicado, lo que limita mucho su desempeño en este aspecto.

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