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Manifestantes fallecieron en medio de un enfrentamiento entre opositores y oficialistas

Protestas por la crisis política en Bolivia

Dos personas murieron la noche de este miércoles en Bolivia en medio de un grave enfrentamiento entre manifestantes opositores y oficialistas en la ciudad de Montero, situada a 60 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra. Son las primeras víctimas mortales de los choques que se producen diariamente en el país desde hace una semana, entre grupos que intentan mantener las ciudades paralizadas y movilizadas, para protestar por el resultado de las elecciones del 20 de octubre, y grupos que, enarbolando las banderas oficialistas, rompen e impiden los bloqueos.

Estas peleas han causado decenas de heridos por pedradas y golpes, algunos de ellos graves. En cambio, Mario Salvatierra, de 60 años, y Marcelo Terrazas, de 48, murieron a consecuencia de heridas de bala. Esto implica una escalada de la violencia política que convulsiona a Bolivia desde que el resultado de las elecciones fuera desconocido por el principal rival del presidente Evo Morales, Carlos Mesa, quien sostiene que hubo un enorme fraude y que se le arrebató la posibilidad de desempatar con Morales en una segunda vuelta.

Unas horas antes de que se conocieran la noticia de estas muertes, el ministro de Comunicación, Manuel Canelas, había llamado a la oposición a encontrar una solución política a la crisis, antes de que pase algo de lo que todos nos arrepentiremos. Mesa decidió rechazar la invitación gubernamental a participar de la auditoría de las elecciones que comenzará este jueves un equipo de especialistas de la Organización de Estados Americanos (OEA), en virtud de un acuerdo entre este organismo y el Gobierno boliviano.

Una de las dos personas asesinadas, al parecer con disparos de escopeta, pertenecía al movimiento cívico. Dirigentes opositores publicaros condolencias y fuertes denuncias contra el oficialismo. La militancia de la otra persona fallecida no está confirmada. La cuestión de quiénes fueron las víctimas y quiénes los autores de los disparos adquiere ahora gran importancia en la polarizada situación boliviana.

El Gobierno está pendiente de la auditoría de la OEA. Si la verificación encontrara suficientes irregularidades, podría producirse una votación de desempate entre Morales y Mesa. La oposición considera que se trata de un engaño y asegura que no quiere una segunda vuelta, sino una nueva elección general. Incluso, algunos dirigentes reclaman la renuncia inmediata del Gobierno. 

Pero la posición de Comunidad Ciudadana, la coalición de Mesa, sobre la auditoría ha sido incierta, el propio expresidente la aceptó de forma implícita, pero su número dos, Gustavo Pedraza, desmintió que la aprobaran como una salida a la crisis actual.

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