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La señalada ‘madame’ que tiene nerviosas a élites de EE. UU. y Europa

Ghislaine Maxwell, reconocida figura del ‘jet set’ británico y estadounidense, se convirtió en la pieza central del escándalo por el supuesto tráfico de menores que sacude a las élites de varios continentes.

Desde que su expareja, el financista Jeffrey Epstein, se suicidó en su celda en Manhattan, la mujer saltó de lleno de las páginas sociales a las judiciales.

Testimonios recogidos por el FBI señalan que la heredera del magnate de la prensa sensacionalista Robert Maxwell era la supuesta ‘madame’ o reclutadora de niñas de la organización de Epstein.

Desde entonces, su nombre está bajo los reflectores de las autoridades y de la prensa. 

Hace apenas 48 horas, el periódico ‘New York Post’ publicó una foto de Maxwell, algo desaliñada, con su mascota y pelo desflecado, en una hamburguesería de Los Ángeles, leyendo ‘The Book of Honor’.

Entre tanto, agentes federales buscan establecer si ella sería la clave para llegar no solo a decenas de víctimas de la trata de niñas sino a clientes entre los que habrían desde magnates hasta políticos de varios países.

Varios nombres aparecieron en agendas y en bitácoras de vuelo del avión privado de Epstein que se han ido revelando poco a poco.

De hecho, desde que estalló el escándalo, personalidades como Bill Clinton, el expresidente colombiano Andrés Pastrana y voceros del príncipe Andrés de Inglaterra han salido a tomar distancia de Epstein, con quien se cruzaron en eventos diplomáticos y sociales.

“Al señor Jeffrey Epstein lo conocí en Irlanda cuando fui homenajeado en La Cumbre de los Logros de Dublín (...) Nunca conocía la hoy infame isla del señor”, escribió el expresidente Pastrana a mitad de semana. Y aclaró que si bien aparece entre los pasajeros del avión privado de Epstein, fue por un viaje a Cuba (en 2003), invitado por Fidel Castro.

De la fama a la sombra

La isla es Little St James, en el Caribe, donde supuestamente se hicieron orgías con menores (entre 2002 y 2005), al igual que en una mansión en Manhattan y en lujosas propiedades a nombre de Epstein localizadas en Palm Beach y Arizona.

Apenas 48 horas después de que el cuerpo de Epstein fuera encontrado sin signos vitales en su celda, agentes del FBI inspeccionaron en carritos de golf las 300 hectáreas que albergaron a miembros del jet set internacional, incluidos magnates y decenas de políticos que a la vez recibían jugosas donaciones de Epstein para sus campañas.

Además de una suntuosa mansión, hallaron un extraño templo, estilo egipcio, con franjas azules y blancas, en el que se harían una especie de ritos y charlas sobre cosmología.

También, un gigantesco reloj  solar con bancas alrededor y una plataforma para el aterrizaje de helicópteros. Pero los agentes del FBI iban por fotos, testimonios y cualquier rastro de las orgías de las que hablan las señaladas víctimas de la red.  

En documentos presentados ante una corte de Nueva York, extrabajadores de la pareja dicen que Maxwell se encargaba de organizar esas fiestas. 

Testimonios de mujeres señalan que en la isla eran forzadas a tener sexo con Epstein y con sus selectos invitados. Además, que Maxwell les retenía sus teléfonos celulares y hasta sus pasaportes.

Según diarios como ‘The New York Times’, una mujer identificada como Virginia Giuffre la acusó (en 2015) de haberla ‘reclutado’ en la década del 2000 para prostituirla entre el exclusivo círculo del financista Epstein.

Giuffre –extrabajadora en Florida del club Mar-A-Lago de Donald Trump (amigo de Epstein)– aseguró que Maxwell no solo la convirtió en una “esclava sexual”, sino que la habría violado en repetidas ocasiones.

Y fue ella la que involucró en la trama al príncipe Andrés, de Inglaterra, lo que obligó al palacio de Buckingham a pronunciarse: “Se niega enfáticamente que el duque de York haya tenido alguna forma de contacto sexual con Virginia Roberts (nombre de soltera de la supuesta víctima). Cualquier afirmación de lo contrario es falsa y sin fundamento”.

Y, aunque circula una foto del príncipe, Virginia y Maxwell, los abogados de la ‘socialité’ británica también han salido a negar los señalamientos. 

De hecho, acusaron a Giuffre –de 36 años– de mentir para obtener fama y de dinero, y avanza un proceso por difamación.

Pero están apareciendo más testimonios.

En 2018, Maria Farmer, exempleada de la pareja, aseguró que ella y su hermana menor (de 15 años) fueron abusadas dos veces por Maxwell y Epstein. 

En Inglaterra, sin embargo, a Maxwell solo la reconocen por ser la hija menor del magnate de la prensa Robert Maxwell.
Paradójicamente, el empresario, de origen checo, apareció muerto en 1991, en un lujoso yate de su propiedad al que había bautizado Lady Ghislaine en honor a su hija, ahora bajo la lupa del FBI.

Según medios europeos como ‘The Guardian’, aunque Maxwell nació en París –el 5 de diciembre de 1961–, fue criada y se hizo popular en Inglaterra.

Era una discreta alumna de la Universidad de Oxford que luego comandó un equipo de fútbol propiedad de su familia y sobrevivió con altura a la quiebra del imperio mediático de su padre.

Todo indica que fue después de ese episodio que decidió irse a Nueva York, donde conoció a Epstein.
Para esos años –la década del 2000–, la británica pasó de destacarse como una asesora en los negocios del financista a ser su pareja por al menos tres años. 

Y mientras Epstein ponía el dinero para viajes, galas y derroche, Maxwell le abría camino entre el ‘jet set’ europeo y de Estados Unidos. Pero el idilio se rompió luego de que Epstein, en el 2008, enfrentó un proceso por presunta explotación sexual de menores.

Sin embargo, allegados a la pareja han contado que, a pesar de la ruptura, mantuvieron lazos laborales y de amistad.
Por eso, las autoridades estadounidenses analizan si es necesario llamarla a declarar para que devele hasta dónde habrían llegado los supuestos vejámenes que su exnovio ejecutó.

El fiscal general William Barr, a cargo del caso, dijo esta semana que la muerte de Epstein no exime a sus cómplices. Además, avanza una investigación sobre las circunstancias que rodearon su fallecimiento en prisión.

El pasado viernes en la noche se conoció el resultado de la autopsia. De acuerdo a la médica forense en jefe de Nueva York, Barbara Sampson, el financista murió por ahorcamiento. 

Y, a mitad de semana, Jennifer Araoz, otra de las mujeres que asegura haber sido abusada sexualmente por Epstein, radicó una demanda contra el jugoso patrimonio que dejó el financista. La acción judicial también incluye a Maxwell y a tres miembros del personal femenino de Epstein cuyos nombres aún no han sido revelados. 

Por ahora, Maxwel le sigue rehuyendo a los reflectores de la prensa para los que antes posaba.

Tomado de El Tiempo

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