En el proyecto de reforma tributaria para la igualdad y la justicia social presentado ante el Congreso de la República el pasado 8 de agosto, tal y como lo anunciara el ministro de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Ocampo Gaviria, el Gobierno del Presidente Gustavo Petro Urrego propone un incremento del impuesto sobre las ganancias ocasionales del actual 10% a 30% para las sociedades y hasta 39% para las personas naturales; esto a pesar que el ministro Ocampo había afirmado en el pasado que el incremento a dicho impuesto no llegaría a 30%.

El Gobierno propone la eliminación del tratamiento como ingreso no constitutivo de renta o ganancia ocasional, de la utilidad en la venta de acciones inscritas en una bolsa de valores colombiana, cuando dicha venta no supere 10% de las acciones en circulación de la sociedad.

La propuesta al menos triplicaría la tasa aplicable a las ganancias de capital de largo plazo (sobre bienes poseídos por dos años o más) generadas por la venta o transferencia de activos fijos, incluyendo acciones en sociedades, derechos contractuales, marcas y otros intangibles, e inmuebles, entre otros, y sobre las donaciones y sucesiones.

El Congreso de la República si aprueba la propuesta de reforma a la tarifa del impuesto sobre las ganancias ocasionales, este cambio se haría efectivo y aplicaría a las operaciones y demás eventos gravables que ocurran a partir del 1 de enero de 2023, incluyendo aquellos que se den en el marco de fusiones, adquisiciones y otras reorganizaciones empresariales que por cualquier razón no califiquen para ser tratadas como no gravadas.

La disminución de la tarifa del impuesto sobre las ganancias ocasionales de 33% a 10% introducida hace una década en la reforma fiscal del año 2012, incentivó la revelación de los montos reales por los cuales se llevaban a cabo las operaciones sometidas a este impuesto.

Es preocupante lo que propone el Gobierno Nacional del aumento de la tarifa, no solo por las razones antes mencionadas, sino porque indirectamente constituye un factor que con seguridad le resta competitividad fiscal a Colombia a la hora de atraer inversión extranjera, toda vez que el aumento tarifario propuesto llevaría al país a tener unas de las tasas de tributación sobre las ganancias de capital de largo plazo más altas de la región.

Para las personas y  compañías y que se encuentran considerando por ahora, o llevando a cabo, una de estas operaciones o reorganizaciones que puedan ser sometidas al impuesto sobre las ganancias ocasionales, conviene, de forma prudente y diligente, acelerar la culminación de las mismas antes del 31 de diciembre de este año, para así beneficiarse de manera legítima de la tarifa actual vigente del 10% y no arriesgar pagar tres veces más por este impuesto si, por cualquier motivo, la operación sólo se concluye después del 1 de enero del año próximo. Publicado por Cartagena Herald, agencia de noticias e información.

 

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