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Prueba de los nuevos auriculares inalámbricos de Apple: te escuchan para gestionar la reproducción,

Así han cambiado los Airpods 2 con su nuevo procesador

Cuando Apple presentó sus auriculares inalámbricos a finales de 2016 no convencieron a todos. Sobre todo por su diseño, algo extraño a simple vista. El tiempo ha demostrado que han sido un éxito: son uno de los productos más vendidos de la firma (no hay nada más que salir a la calle para cruzarse con alguien que los lleva puestos), hay decenas de copias e incluso los utilizan usuarios de móviles Android porque son compatibles con estos terminales, aunque con funciones limitadas.

A simple vista, los Airpods 2 son exactamente iguales que la primera versión. No en vano, tienen el mismo diseño, están disponibles en el mismo color… Por eso, también comparten su ergonomía: durante el día a día resultan muy cómodos de utilizar debido a su ligereza, y no se caen de los oídos con independencia de la tarea que estés llevando a cabo. Incluso si se utilizan en el gimnasio o para hacer deporte; un uso para el que no están recomendados porque no son resistentes al agua ni al sudor.

Pero hay una diferencia sustancial: funcionan gracias a un chip completamente diferente muy centrado en mejorar la experiencia de usuario; un cambio que se nota en el día a día, tal y como hemos podido comprobar durante nuestras pruebas.

Un chip específico
Se trata del chip H1, diseñado de manera específica para los auriculares (de ahí la H, de headphones). Gracias a él, por ejemplo, se puede emplear el comando de voz ‘Oye, Siri’ para iniciar el asistente del teléfono y gestionar la reproducción de música o hacer cualquier pregunta. Los primeros días es una función un poco confusa, porque Siri tarda unos segundos en reaccionar. Eso provoca que vuelvas a repetir la orden cuando realmente no es necesario. Controlado este punto, escucha a la perfección las instrucciones gracias a unos micrófonos con reducción del ruido externo que también hacen que las conversaciones en modo manos libres sean muy claras.

Por otro lado, se consigue una mejor gestión del consumo energético, por lo que la batería de los auriculares alcanza casi las cinco horas de reproducción de música. Además, en caso de que se agote en el momento más inoportuno, cuentan con una función de carga rápida que consigue que, tras solo 15 minutos en el estuche de carga, puedan reproducir tres horas de música.

Este complemento hace que la autonomía se extienda hasta las 24 horas y está en dos versiones: una ‘normal’ y otra compatible con la carga inalámbrica. Hemos probado la segunda, compatible con el estándar Qi: el mismo que emplean buena parte de los cargadores y teléfonos de gama alta compatibles con esta función. Así que no influye para nada que Apple cancelara el proyecto AirPower. En modo inalámbrico, la carga se produce a un máximo de 5V, lo que supone que tarde algo más de tres horas en completar el proceso, frente a las dos necesarias cuando se emplea el conector Lightning y el cargador del iPhone.

Los beneficios ocultos
El uso del chip H1 tiene también beneficios menos perceptibles, pero que se agradecen en el día a día. Uno de ellos es la rapidez de la conexión con el dispositivo móvil, que es instantánea. Otro, que no hay cortes en este enlace ni durante la reproducción de música ni durante las llamadas. Además, se ha reducido la latencia un 30 por ciento, según Apple. Esto supone que no haya retraso entre voz e imagen al jugar o ver vídeos, por ejemplo.

La experiencia sonora es muy similar a la de la versión anterior, con un audio muy nítido y a buen volumen al que le pediríamos unos graves más potentes. Un diseño abierto que no aísla del exterior, así como la ausencia de tecnologías de cancelación de ruido, hacen que se escuche todo lo que ocurre alrededor. Para algunas cosas es muy positivo, aunque en según qué entornos obliga a subir mucho el volumen para escuchar bien.

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