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El técnico de Croacia guarda su 'arma omnipresente' en el bolsillo

Croacia está en la final de la Copa del Mundo. Jugando más que nadie (tres prórrogas consecutivas), el equipo que dirige Zlatko Dalic está a un partido de la gloria y su entrenador, un hombre de fe, ha sabido dónde buscar soluciones cuando sus dirigidos la pasan mal: en su bolsillo.

El nacido en Bosnia-Herzegovina en 1966, justamente el año de la única vez que su rival en semifinales ganó su único Mundial, es fiel creyente y si bien no ha sido muy captado por las cámaras, siempre acude a un rosario que tiene en su pantalón. Dalic no tiene dudas: “Todo lo que he conseguido en mi vida y carrera profesional se lo debo a mi fe y estoy agradecido a mi querido Dios. Cuando siento que estoy en un mal momento, pongo mi mano en el bolsillo, me aferro a mi rosario y luego todo es más fácil”, aseguró en su momento.

El entrenador siempre ha estado ligado a la religión, incluso de joven era monaguillo. “Al lado de la casa de mis padres había un monasterio franciscano en Gorica. Antes, en un tiempo diferente, era monaguillo, era feliz de ir a misa, mi madre me enseñó y me dirigió a la fe. Soy un creyente todo el tiempo, y así crío a mis hijos. Todos los domingos intento ir a Eucaristía”, prosiguió.

Con pasado como mediocampista defensivo y experiencia como DT en equipos humildes de Croacia, Albania, Arabia Saudita y Emiratos Árabes, Dalic llegó como un salvavidas en 2017 de la mano de Davor Suker, ídolo como jugador y actual presidente de la federación croata. Tras clasificar in extremis al repechaje (derrotaron a Grecia), Croacia está apenas a un encuentro de consagrarse como campeón del mundo de un país apenas con más habitantes que Uruguay.

Pueden estar agotados tras haber jugado 90 minutos más que Francia, su rival del próximo domingo, pero los croatas confían a ciegas en sus jugadores y entrenador, que sabe que cuenta con su aliado más cercano en el bolsillo.

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