contador gratuito
No icon

Cuando el seleccionado cafetero fue dominado, tuvo la entereza y paciencia para esperar su momento y

La fragilidad anímica de Argentina cayó ante la convicción de Colombia

Durante más de un año Argentina estuvo pendiente de Lionel Messi. El mejor jugador del mundo había dado un portazo por segunda vez luego del Mundial de Rusia, dejando en duda su retorno a la selección. Antes lo había hecho en 2016, luego de caer en la final de la Copa América Centenario ante Chile, en lo que fue el tercer partido consecutivo perdido luego de la final del Mundial 2014 ante Alemania y las dos continentales frente a la Roja.

El 10, luego de mucho suspenso, dio el sí, disputó algunos amistosos y se preparó para la Copa América. Quería revancha. Todo su país la pretendía. La mira estuvo puesta siempre en el sábado 15 de junio, cuando Argentina debutara ante Colombia. Ese día no solo era la vuelta de Lio, sino también el inicio formal de la Era Scaloni como seleccionador albiceleste, con el objetivo a más largo plazo como es estar primero y ser protagonista luego del Mundial de Catar 2022.

Pues bien, ese día llegó, pero no terminó nada bien. Argentina perdió con Colombia 2-0 y así, de pique nomás, se complicó. ¿Fue sorpresa? Analicemos.

Por solo tener a Messi, ya Argentina partía como favorita. Si a eso se le suma que en ofensiva estaban nuevamente Sergio “Kun” Agüero y Ángel Di María, el concepto de candidato se afianzaba. A eso se le debe añadir que Colombia también está en proceso de recambio, con Carlos Queiroz al mando desde marzo pasado, un poco menos incluso que Scaloni, quien está en la albiceleste desde el año pasado.

Sin embargo, más allá del 5-1 de la despedida ante Nicaragua, no había demasiadas razones para afirmar que Argentina era un claro favorito, simplemente porque su juego lo impedía. En marzo nada más, había perdido 3-1 sin levante ante Venezuela y con Messi en cancha.

Argentina podía ganar, sí, pero también podía perder y esto último fue lo que ocurrió.

Las preocupaciones de Scaloni deben pasar por cuatro ítems fundamentales: lo solo que juega Messi, que levanta la cabeza y no tiene con quién tirar una pared; la irresistible tentación en la que caen los volantes de tirarle pelotazos a Di María y Agüero para que se arreglen como puedan; la facilidad con la que los laterales fueron desbordados; y la fragilidad anímica de un equipo que pasó de dominar a ser dominado cuando estuvo en desventaja.

Colombia, en cambio, fue todo rebeldía. Empezó mal, siendo dominado, fue paciente para esperar su momento, se acomodó en la cancha y fue superior durante el primer tiempo a partir del manejo de James Rodríguez. Lo mismo hizo en le complemento, cuando Argentina lo tuvo contra las cuerdas obligando a grandes tapadas de David Ospina y cuando tuvo su oportunidad la aprovechó para anotar y encarrilar el triunfo.

 

Comment As:

Comment (0)