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¿Iván Duque acabaría los diálogos con el ELN?, esto dicen analistas

Los diálogos que buscan la salida negociada al conflicto armado con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) podrían tener futuro en el gobierno de Iván Duque.

Lo dicen analistas, lo asumen sectores políticos del uribismo y lo confirma el Alto Comisionado de Paz del gobierno Santos (Rodrigo Rivera), quien precisó el martes pasado que “hay voluntad” para realizar una reunión con los voceros de esa guerrilla y de los dos gobiernos (el que sale y el que llega).

Sin embargo, es claro que el panorama no es alentador: el Ejército Nacional responsabilizó al ELN de la masacre de siete hombres ocurrida en el sur del Cauca. Sin embargo, esa organización lo negó en un comunicado.

A eso se suma las condiciones que planteó Duque en campaña para que continúe la mesa. Una de ellas es el cese unilateral del fuego, al que se ha negado el ELN insistentemente durante el año largo que llevan las conversaciones porque, a su juicio, este tiene que ser de orden bilateral.

Sin embargo, analistas como Víctor Correa De Lugo, investigador del conflicto armado de la Universidad Nacional, no son muy optimistas al respecto. “Duque ya mostró sus cartas y a la paz con el ELN no le botó ni el tres de espadas, que es la carta del desprecio. Le botó la carta de la rendición, la misma que en el pasado mostró Sergio Jaramillo, al comienzo del proceso con las Farc”, dijo Correa.

Para él, aunque el nuevo gobierno debería evaluar, “sin revanchismos contra Santos”, los avances reales en materia de paz con el ELN, hay que tener claro que Duque ha planteado tres requisitos: un cese al fuego unilateral de esta guerrilla, un cese absoluto de todo tipo de actividades y de la concentración de sus integrantes en unas zonas específicas, bajo supervisión internacional.

“Hay varias formas de acabar un proceso. Una de ellas es pateando la mesa, pero eso no lo hará Duque porque tampoco buscará tensar las relaciones con Europa ni con América Latina, de donde provienen los países acompañantes y garantes del proceso. Pero otra forma de acabar un proceso de paz, es imponiéndole a la otra parte condiciones que, se sabe, no podrían ser cumplidas”, dijo de Lugo.

Pero el senador del Centro Democrático, Ernesto Macías, es claro en que los diálogos pueden tener futuro siempre y cuando el ELN cumpla con lo que se les ha pedido. “El actual Gobierno nunca puso condiciones. Todos los días se conocen acciones terroristas y violentas que comete esa guerrilla y sigue empeñado en continuar los diálogos. No hay una verdadera voluntad de paz”, dice Macías. 

Pero Carlos Arturo Velandia, gestor de paz y exmilitante del ELN, afirma que hablar de falta de voluntad es mezquino ya que el hecho de que no se haya podido progresar en las negociaciones no significa ausencia de voluntad, sino falta de determinación, “de ausencia y de debilidad al momento de tomar las decisiones. La responsabilidad recae en las dos partes ”.

Indicó que el nuevo gobierno seguro cambiará las condiciones con las que ahora se negocia, así como el país donde se desarrollan los diálogos y sus garantes, ya que “en campaña las fuerzas políticas amigas de Duque hablaron mal de Cuba y de Venezuela”.

Admite que puede ser un proceso traumático, pero es ahí donde las partes deberán transformar su voluntad de paz en decisiones.
Por eso, Andrés Agudelo, politólogo de la Universidad del Rosario, sostiene que el gobierno que llega lo que hará es “apretar tuercas, poner nuevas condiciones, límites de tiempo a las conversaciones para tratar de hacer un diálogo expedito”.

Considera que una forma de presionar al ELN será exigir que se declare prontamente el cese el fuego unilateral y recuerda que negociar con esta guerrilla es más difícil que con las Farc porque se trata de dos estructuras muy distintas: “La fariana siempre fue absolutamente vertical, mientras que el ELN ha tendido una forma horizontal de administrarse y eso ha generado dispersión de tipo militar”.

A juicio del analista, esta situación genera inconvenientes porque mientras no se pongan de acuerdo internamente, va a ser más difícil negociar.

Agrega, además, que el ELN sí está buscando fortalecerse en términos militares y lo está haciendo, llegando a lugares donde antes no tenía presencia a través de algo que repudiaron durante mucho tiempo: “Involucrarse con el negocio del narcotráfico, pero parece que se les están quitando los remilgos porque eso les ha significado un fortalecimiento de carácter económico y por tanto militar. Sin duda eso puede tener un tipo de impacto en las mesas de negociación”.

Guerrilla pide avanzar en acuerdo político

El jefe negociador de paz del Ejército de Liberación Nacional (ELN), Pablo Beltrán, aseguró ayer que esa guerrilla se mantendrá en la mesa de negociaciones de La Habana con el Gobierno del presidente electo, Iván Duque.

“Puede haber discusiones fuertes y posiciones muy distantes pero la instrucción es mantenernos en la mesa de diálogo”, afirmó.

Ante las peticiones del mandatario electo, de que esa guerrilla debe suspender todas las “actividades criminales” y “una concentración previa con supervisión internacional”, Beltrán dijo que el uribismo es muy dado a los “ultimátum” y “amenazas”, pero señaló que existen “unas reglas de juego, una agenda, unos pactos que se han hecho con el Estado y uno no cambia las reglas en la mitad del partido”.

“Nosotros como ELN hemos hecho pactos con un jefe de Estado (Juan Manuel Santos) y se dice en teoría que la paz es una política de Estado, entonces no puede estar cada uno cambiando cada cosa a su arbitrio, ellos han sido duros en las declaraciones”, apostilló el Jefe Negociador de la guerrilla.

En ese sentido invitó al Gobierno entrante a “que mantenga los acuerdos, cumpla los acuerdos” para “avanzar en una solución política del conflicto”.

Los que iniciaron en Quito (Ecuador) fueron trasladados en mayo pasado a Cuba después de que el presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, apartara a su país de las negociaciones alegando que esa guerrilla mantiene acciones terroristas.

Acusaciones

El ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, anunció que el asesinato de siete personas en el municipio de Argelia (Cauca) sería responsabilidad del ELN por lo que indicó que “de comprobarse esta hipótesis, el ELN celebró con esta masacre su aniversario de delincuencia”.

El jefe de la cartera de Defensa señaló ayer que se logró constatar que de las siete personas muertas, dos eran desmovilizados de las Farc y, al parecer, habían vuelto a delinquir haciendo parte de las disidencias de este grupo desmovilizado.

También anunció que Medicina Legal identificó que los cuerpos pertenecían a Idelber Gómez Ruiz, de 19 años; Fabián Alberto Guzmán Guzmán, de 28 años; Gefferson Leandro Sánchez Cuchillo, de 25 años; Lisandro Muñoz Romero, de 24 años; Ever Alfariz Gómez, de 24 años; Robinson Alberto Gómez Daza, de 23 años y Luis Aurelio Bermúdez López de 28 años.

Ayer la guardia indígena en el Cauca capturó a dos ‘guerrilleros del ’elenos’ que serán presentados hoy a las autoridades.

 

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