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El negociador jefe comunitario advierte de que si algún país pretende reabrir el acuerdo con Reino U

La UE teme quedar atrapada en un Brexit eterno

Del ¡hasta siempre! que anunciaba el referéndum del Brexit al 'para siempre' que esboza el proyecto de acuerdo de salida del Reino Unido de la UE. La revisión del texto en las capitales europeas, iniciada este jueves tras la publicación del borrador definitivo, ha disparado las alarmas ante el riesgo de que Europa quede atada a una relación que durante 40 años ha sido complicada y que puede convertirse en tormentosa por culpa de un adiós interminable.


La lectura de varias delegaciones ya subraya la complejidad de un acuerdo que puede condenar a Europa a reconocer a Londres un estatuto privilegiado muy superior al de cualquier país tercero. El negociador jefe de la UE, Michel Barnier, se embarcó este jueves en una ronda por las instituciones europeas para defender la bondad del pacto. Y advirtió de que si alguien pretende reabrirlo “deberá asumir su propia responsabilidad”.

El texto presentado por Barnier cuenta con la aquiescencia de Alemania, cuya industria podría verse muy afectada por una ruptura comercial con Reino Unido. Y con el apoyo de países de Europa central y del Este, con Polonia a la cabeza, partidarios de mantener una relación lo más fluida posible con el que ha sido hasta ahora su socio europeo de referencia.

Pero la desconfianza hacia el proyecto de acuerdo es evidente en países como España, Francia o los Países Bajos. Y el malestar por la decisión de Barnier de incluir una oferta que condiciona la relación futura con Londres ha ido a más a medida que se van conociendo los detalles.

“Es evidente que en la versión hecha pública ha habido cambios significativos en relación con lo previsto hace unas semanas”, señala con resquemor un diplomático europeo. Y, aunque de momento nadie habla de vetar el acuerdo, el temor a que las concesiones de Barnier jueguen a favor de Londres augura una exhaustiva revisión del texto antes de que se someta a aprobación de los 27 países de la UE en una cumbre extraordinaria prevista para el domingo 25 de noviembre.

El mayor riesgo, según fuentes diplomáticas, se encuentra en la salvaguarda prevista para garantizar que se mantiene la libre circulación de mercancías entre las dos partes de Irlanda (la república independiente y la provincia británica). La fórmula elegida, conocida como backstop, prevé el establecimiento de una unión aduanera entre el Reino Unido y la UE siempre que no se encuentre una solución mejor.

El peligro para Europa es que, una vez establecida, la unión aduanera solo se puede desmantelar con permiso de las dos partes, que controlarán la aplicación del acuerdo a través de un comité conjunto (a nivel de Comisión Europea y Gobierno británico). Con el tráfico de mercancías hacia el mercado europeo garantizado, Londres podría tener pocos incentivos para poner fin a un entramado que le otorga el papel de interlocutor bilateral solo sometido a la jurisdicción del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en casos extremos de conflicto.

El equipo de Barnier insistía este jueves en que la unión aduanera no permitirá al Reino Unido seguir en el mercado único europeo, por lo que sus privilegios serían muy limitados. Pero las delegaciones reticentes quieren fijar duras condiciones para garantizar que el futuro vecino no se instala en el mercado con unas condiciones ad hoc difíciles de combatir una vez consagradas. El acuerdo prevé un complejo sistema para dirimir conflictos, a través de tribunales de arbitraje independientes, que podrían abocar a la UE a un interminable y conflictivo divorcio.

 

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