contador gratuito
No icon

El presidente francés llama a Trump y los líderes mundiales a unirse para evitar los errores que lle

Macron: “Sumemos nuestras esperanzas en vez de oponer nuestros miedos”

Emmanuel Macron exhortó este domingo a decenas de dirigentes globales reunidos en París a cooperar y defender las instituciones internacionales para evitar los errores que llevaron a los conflictos del siglo XX. "Sumemos nuestras esperanzas en vez de oponer nuestros miedos", dijo el presidente francés en la conmemoración del centenario del fin de los combates de la Primera Guerra Mundial en el frente occidental.

Al pie del Arco del Triunfo, bajo una lluvia persistente, se escenificó la fractura entre dos visiones: la de los defensores del llamado orden liberal, con Macron y la canciller alemana Angela Merkel a la cabeza, y quienes lo cuestionan, como el estadounidense Donald Trump. Entre la audiencia, se encontraban también el presidente ruso, Vladímir Putin, y el turco Recep Tayip Erdogan.

"El patriotismo es el exacto contrario al nacionalismo. El nacionalismo es su traición", dijo Macron, que cargó contra el "egoísmo de un pueblo que sólo vela por sus intereses". Sus palabras podían entenderse como una crítica al America first (América primero), uno de los eslóganes de Trump, o a su reivindicación del nacionalismo, hace unos días, durante la campaña para las elecciones legislativas en Estados Unidos.

"Diciendo nuestros intereses primero y qué importan los de los otros", añadió el presidente francés, "se borra lo que una nación tiene de más precioso, lo que la hace vivir, lo que la lleva a ser grande, lo más importante: sus valores morales".


A las once de la mañana sonaron las campanas en todo Francia, como hace cien años, cuando a las once del día once del mes once del año 18 entró en vigor el armisticio firmado en la madrugada del mismo día en un vagón de tren estacionado en una vía en medio del bosque de Compiègne, al norte de París. El armisticio fue un alto el fuego que desembocó unos meses después en el Tratado de Versalles. Las condiciones leoninas impuestas a los derrotados, según muchos historiadores, alimentaron el revanchismo que contribuyó a la Segunda Guerra Mundial.

Macron había preparado una ceremonia milimetrada, sin desfiles militares, con la lectura de cartas y fragmentos de testimonios de la Gran Guerra y música interpretada por el violonchelista Yo-Yo Ma. Era una conmemoración de la historia, con la presencia de decenas de jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos Felipe VI. También una manera de colocar a París, Francia, y él mismo, por unas horas en el centro de la política mundial. Y, finalmente, una reafirmación de lo que podría denominarse una vía Macron —favorable al multilateralismo, al libre comercio y a una Unión Europea integrada— en un momento de repliegue nacionalista y desinterés de Estados Unidos, impulsor y garante histórico de las instituciones internacionales, en estas mismas instituciones.

El presidente francés quiso presentar a sus homólogos ante una disyuntiva: o esta arquitectura, nacida tras la Segunda Guerra Mundial, se preserva y se moderniza, o el mundo corre el riesgo de encaminarse hacia nuevas catástrofes.

"Lo sé, los demonios antiguos resurgen, preparados para cumplir con su obra de caos y muerte. Nuevas ideologías manipulan las religiones y promueven un oscurantismo contagioso. La historia amenaza a veces con retomar su curso trágico y comprometer nuestra herencia de paz que creíamos definitivamente sellada con la sangre de nuestros ancestros", dijo Macron en un discurso de 20 minutos. 

El desarrollo de la jornada fue revelador. Los jefes de Estado y de Gobierno llegaron juntos a pie al Arco del Triunfo: un momento que debía proyectar la imagen de unidad en el centenario del fin de las matanzas. Pero Trump y Putin llegaron por su cuenta. La primera ministra británica, Theresa May, estuvo ausente, porque participaba en las ceremonias del armisticio en Londres. Tampoco había representantes de Hungría ni de Polonia, países de la Unión Europea que Macron sitúa en el eje nacionalista frente al progresismo que él intenta encarnar. Hay una clave electoral en el mensaje del presidente francés, que intenta construir un frente antinacionalista para las elecciones europeas del próximo mayo.

El ambiente ya estaba enrarecido de antemano. El sábado, una reunión entre Macron y Trump estuvo marcada por los desacuerdos sobre los planes franceses para impulsar la defensa europea autónoma de la OTAN. La decisión de Trump, el mismo día, de suspender una visita a un cementerio militar estadounidense, alegando que llovía, se interpretó como una muestra de apatía y desinterés.

Después de un almuerzo en el Palacio del Elíseo, por la tarde, la canciller Merkel abrirá con discurso en el Foro de la Paz de París, un cónclave ideado por Macron para impulsar el multilateralismo y preservar la paz global. Trump no tiene previsto asistir.

Comment As:

Comment (0)